Imperfecto
La imperfección habría
de medirse en el color de los ojos,
no en la palabra disparada,
para que tú y yo
nos encontráramos sin saberlo.
Mi imperfección fuera
la que te empuja a desarrollar
tus manos en el trabajo
del día a día,
del tú y yo igual a nosotros.
Tu imperfección fuera
lectura para la enseñanza
constante del que desconoce
la palabra intolerancia,
pero la practica.
miércoles, 28 de enero de 2009
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