martes, 6 de enero de 2009

Cuento

Sentí sus pasos en el callejón oscuro. Empecé a correr y él también. Se acercaba, cada vez más…hasta que me alcanzó. Me volví aterrorizada…y entonces pude ver su espantoso rostro:
Era mi casero, al que le debía tres meses de alquiler.

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